Un, dos, tres

15 Abril 2009 por debocaenbeca

“Curro, estamos trabajando en un piloto y necesitamos a un reportero con gafas de pasta para hacer de culto”. Era la frase que hacía tanto tiempo estaba deseando escuchar. “¿Y de qué se trata?”, pregunté yo, haciéndome el interesante. “Es un programa nuevo, te va a gustar”. Ante tal secretismo, y dado que mi cuenta bancaria se parece cada día más a la de Massiel después del día de San Patricio, decidí participar en el casting. Lejos de ser una prueba multitudinaria, me encontré con dos chicos más en una habitación que parecía más una pecera que una sala de espera. “A ver, el número 1: Javier”. Javier, un chico ultramoderno, con una cresta azul a juego con sus pitillo y 3440unas gafas dignas de las protagonistas de Gossip Girl entró en el cásting. Pasaron más de diez minutos, y Javi no salía. Finalmente,  con cara de póker, el de azul nos saludó y se marchó. “El número 2: Gorka”. Gorka no tenía gafas de pasta, ni flequillo, ni cresta. Ni tan siquiera un miserable piercing. Gorka era un chico normal, que tardó menos de 5 minutos en salir del cásting (una vez hubo entrado, claro). Las tenía todas conmigo: ¡A la tercera va la vencida! Al entrar al cásting me hicieron una pregunta que, sinceramente, me descolocó: “¿Y si te digo que errar es de humanos“. “Pues yo te contesto que herrar es de herreros”. Caras de estupefacción. Unas cuantas preguntas más. “Ya te llamamos”. Portazo. El elegido fue Gorka.

Yo no soy Javier

30 Marzo 2009 por debocaenbeca

Si hay algo peor que ser un chico que busca trabajo es ser un chico que busca trabajo en los medios y encima se parece al concursante de un reality. Y no es que esté orgulloso de ello, pero sí, me parezco. Incluso me han gritado por la calle “¡Pekin Express, date la vuelta!”. Es frustrante eso de ir a un casting y escuchar “gracias, pero no queremos a nadie salido de un reality”, o lo que es peor “¡Anda! Creo que éste es el que iba con la negra…”. Éste. ÉSTE. ¿Cómo que ÉSTE?. Para empezar, yo soy mayor que Javier, y más guapo. Aunque he empezado a aprovePEKIN EXPRESS - SAISON 2charme de ello. Gracias a eso, la gente me invita a copas en los bares, se hace fotos conmigo y me piden autógrafos, mientras yo comento que “Idoia y yo ahora somos grandes amigos”, o “la organización del programa nos pidió que perdiéramos”, o mi favorita, “Paula Vázquez es majísima“. ¿Me estoy aprovechando de la fama de otro? Deliberadamente sí. ¿Acaso él no se aprovecha de tener mi cara?

Cerrar etapas

15 Marzo 2009 por debocaenbeca

cuadernoHace poco más de un año que vivo en Madrid. Y casi un año que comencé mi máster. El día que llegué por primera vez a mi escuela creí que todo lo que estaba viendo era mentira. Aquella clase estaba llena de niñas pijas y señores con chaqueta. “¿Y qué pinta un gafapasta como tú en un sitio como éste?”, me dije. Por suerte, me digo muchas cosas a lo largo del día, casi tantas que sólo me hago caso en un 67%. Esta vez fue una del 23 restante. Me quedé en clase. Me senté. A mi lado, una chica venezolana de serie (ergo guapísima) se sentó hablando de “cuánto voy a echar de menos a mi editor”. Yo nunca tuve editor para mi sólo. Ayudante de casting sí, pero editor, pues no, la verdad. El caso es que un año más tarde me revelé como la joven promesa de mi clase (soy el más joven, ya que no soy el más guapo),  aquí me tienen. Un chico majo, que sabe usar cámaras (profesionales y semi profesionales), que usa Avid, Premiere y Final Cut, que sabe locutar, presentar y redactar… Y en paro. Acabo de cerrar una etapa de mi vida, la de estudiante. Y sinceramente,  no puedo esperar para ver de qué va la siguiente.

Nace una ¿estrella?

10 Marzo 2009 por debocaenbeca

Y dicha ¿estrella? soy yo. Resulta que una muy buena amiga mía me ha propuesto participar en una serie para Internet llamada TEO. La idea surgió de un trabajo que tiene que hacer para su máster (de producción en TV. ¡Es tan moderna!). Resulta que TEO es un chico de provincias que acaba de llegar a Madrid con una idea muy clara… Ser periodista. ¿Os suena la historia? JEjejeje. De momento el proyecto está en fase de embrión, pero desde luego, el papel de TEO me viene como anillo al dedo. ¿Curiosidad por ello? Yo ya no puedo esperar… ¡Próximamente en sus pantallas de ordenador!

Así se nos presenta el susodicho TEO

Así se nos presenta el susodicho TEO

Si la envidia fuera tiña…

4 Marzo 2009 por debocaenbeca

No puedo soportar a la gente que tiene una estrella pegada al culo. Sencillamente no puedo. Anoche recibí un mail de una compañera de clase que escribía simplemente para hacerme saber que la habían contratado de auxiliar de redactora en el programa en el que era becaria. Mi pregunta es muy sencilla, aunque de compleja respuesta. ¿POR QUÉ A MÍ NO? Podríamos loar su manera de escribir, su talento como periodista y muchas otras cualidades que yo no pongo en duda ni un solo momento. Pero, queridos lectores, uno es malillo, o travieso, el caso es que le contesté: “Te han llamado por dos motivos, y esos motivos se llaman tetas“. Es tan difícil ser un chico y querer triunfareliesesion18_011 en el mundo de la televisión… Pero bueno, de todo se aprende. A la próxima entrevista llevo relleno en el sujetador y una peluca rubia.
Lo juro.

Mirar atrás

2 Marzo 2009 por debocaenbeca

Uno es todo un hombrecito en busca de trabajo, pero de vez en cuando no puede evitarlo… Hace unos días encontré este montaje de vídeo que se proyectó durante mi graduación en Málaga. La música es de una compañera de clase, María Selva.  He aquí una muestra de los periodistas que cambiarán el mundo. Por cierto, 20 gallifantes para el que me localice en tres fotos!! Besos de becario.

Tiempo para un café

25 Febrero 2009 por debocaenbeca

No es que salga todos los días a echar currículums, videobooks y demás por ahí, pero cuando lo hago, lo hago de verdad. Muchas otras veces simplemente voy con mi amiga Lydia a tomar café, y es que uno no es de piedra. Además, sigo soñando con que Nacho Cano entre un día al Starbucks formando una televisión con los dedos, me mire y diga “te quiero para hacer de niño gitano en A, mi nuevo musical“. No es que yo cante muy bien, pero oye, no todos los actores de musicales lo hacen, conste. En fin. La historia de hoy se remonta a un par de semanas, a uno de esos días en los que, además de buscar trabajo, buscaba un buen café que llevarme a la boca. El caso es que acabé en Starbucks con mi amiga Lydia. Pedimos delante de un grupo de trabajadores guapísimos y super modernos. ¿Cómocafe iba yo a decirles que me llamba Curro? “¿Cómo te llamas?” “MATEO“, dije rápido, alto, bien seguro, como si de verdad me llamase así. “Dos CHAI TEA LATTE para MATEO, por favor…”. A la hora de pagar, abrí triunfal mi cartera… y lo único que tenía para pagar era mi tarjeta de crédito, con mi DNI y mi verdadero nombre. Bueno, pensé, después de todo qué más da que no sea MATEO mi verdadero nombre. Intenté pagar, pero la chica que me estaba atendiendo miró el DNI, me miró a mi y gritó “Al ladrón! Ha robado una tarjeta de crédito!”. Mis ojos se salieron de sus órbitas, mientras los chicos Starbucks más robustos me trincaron como si de un pañuelo de papel me tratara y me llevaron a la trastienda. Vino la policía. Tras 2 horas de interrogatorio, determinaron que yo era el dueño de la tarjeta, me dejaron beberme mi CHAI TEA LATTE (el cual obligué a que fuera recalentado) y me dejaron marchar, no sin antes decirme “lo único que no entiendo es por qué te cambiaste el nombre“.

Mi primer casting

23 Febrero 2009 por debocaenbeca

Poco después de comenzar a buscar trabajo, me llegó una oferta para presentarme a un casting para ser reportero en un canal nacional. ¡Por fin podría demostrarles a todos lo que valgo! Por que yo lo valgo, no vayan ustedes a pensar que no es así.  La chica que quedó conmigo me dio uncurrocruzandoa cita y una hora. “No llegues tarde”, me dijo, y yo obviamente asentí. Me parecía lógico eso de no llegar tarde. El día de mi prueba me decidí a salir una hora antes de casa. Conecté mi iPod, en el cual sonaba en ese momento Despeinada, de los Rockin’ Devils, y me subí al metro. Cuando sólo me faltaban cuatro paradas para llegar a mi destino, una avería hace que el tren se detenga durante 15 minutos, por lo que me sale un tic extraño en el ojo. Algo así como si quisiera guiñar, pero sin acabar de cerrarlo. Cuando las puertas se desbloquearon salí corriendo del subterráneo, me golpeé con una máquina de chicles en la espinilla y empecé a buscar un taxi. En ese momento sonaba Más bonita que ninguna, de Rocío Dúrcal, y yo pensaba en lo irónico de la situación: yo, con un tic y cojo, escuchando “yo no soy más bonita que ninguna”. Encontré un taxi con una señora mayor a punto de salir del mismo. Yo, ni corto ni perezoso, me metí dentro sin dejar que la señora saliera si quiera, y le grité al conductor “¿Puedo pagar con tarjeta? ¡Pues lléveme YA!”. En situaciones límite me sale el malagueño que llevo dentro. Llegué al sitio en cuestión 8 minutos tarde, y me hicieron pasar casi al instante. “Te estábamos esperando”. Ante tal presión, la rodilla izquierda comienza a temblarme  incontrolablemente, tanto es así que parecía querer bailar una jota aragonesa. “Ponte delante de cámara y dinos tu nombre y tu móvil”. ¿Mi móvil? Lo tenían apuntado, ¿para qué lo querrían? En ese momento, mi mente avispada hace que se me ocurra que quizás no es mi teléfono lo que están buscando. “Cuando me pides el móvil, ¿te refieres a mi número?” “Claro, no va a ser a la marca” “Yo qué sé. Podría ser aquello que me mueve a presentarme a este casting”. Las risas estallan, y yo me siento cada vez más pequeño y lleno de tics. Aún así, la prueba comienza, y no lo hago mal del todo. Parecen contentos conmigo. “Mañana te llamamos si pasas a la siguiente fase. Permanece atento a tu móvil”. Aún no me han llamado.

Vuelva usted mañana

21 Febrero 2009 por debocaenbeca

Unas Converse gastadas...

Curro llegó a la capital de España con un sueño, ser un gran periodista, y una maleta roja enorme. Curro soy yo, así que técnicamente se puede decir que la maleta roja enorme era, y es, más bien mía. Tras una semana durmiendo en un cómodo sofá de Ikea, me vi obligado a buscar un nuevo hogar. Principalmente por tres motivos: primero, no quería ser una carga para mi anfitrión, segundo, necesitaba mi propia mesa donde poner mi portátil, y tercero, por mis lumbares, porque aunque un sofá sea de Ikea, sigue siendo un sofá. Poco después de encontrar un bonito dormitorio color verde pistacho en un piso compartido en Madrid, me dispuse a echarme a la calle y convertirme en el nuevo y moderno periodista que todas las cadenas de televisión estaban esperando. ¡Nada podía fallar! Era joven, con algo de experiencia y con muchas ganas. Lo malo llegó a continuación, cuando me di cuenta de que hay cientos de periodistas jóvenes, modernos, con algo de experiencia y con muchas ganas que se paseaban por las mismas redacciones que yo. Pero aún así, un servidor no pierde su sonrisa, a pesar que la suela de sus Converse All Star estén tan gastadas de pasear por todos los rincones de esta ciudad que ya le asome el dedo gordo del pie izquierdo. Lo dicho, que me pasé a aspirante de becario. Y en esas estoy, mientras lo único que escucho es eso de “ya te llamaremos”, o la peor, “vuelva usted mañana”. Y con conocimiento de causa digo que esto es lo peor que puedes escuchar, ya que al día siguiente llegas con los ojos llenos de lágrimas por la emoción de poder llegar a ser contratado, y de repente te preguntan “dime el nombre y cargo de todos los diputados del congreso”. Y te quedas con cara de Miss Albacete ante la pregunta “¿Qué sabes de Rusia?”. Sea como fuere, les invito a que vuelvan ustedes mañana. Yo me comprometo a seguir contando las aventuras, desventuras y malentendidos que ocurran en mi travesía de buscar trabajo como un loco. Bienvenidos.